lunes, 17 de octubre de 2016

'Jaime Serra: cambio de juego'
John Grimwade
Trascripción al castellano de la entrada en el blog 'Infographics for the people' (inglés)




Cuando en 1996 vi este mapa, supe que la infografía entraba en una fase más rica

Mapa de Ruanda tras el genocidio
Cuando hace veinte años Jaime puso esta infografía sobre mi escritorio, pude ver claramente que se había trazado un puente entre los gráficos generados por ordenador y la rica herencia artística de nuestra profesión. Arte e información se reunían de forma hermosa, con la función intacta. Por lo que a mi respecta, este es uno de los hitos en el diseño de la información del siglo XX. Jaime paso a producir numerosas infografías para Clarín que resultaron premiadas, muchos de ustedes lo conocen bien, pero aquí es donde realmente empezó todo.

Estas son algunas reflexiones de Jaime sobre este gráfico. Escritas muy recientemente, con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo.

Algunos antecedentes sobre el tema
Se calcula que durante el año 1994 el gobierno de Ruanda, en manos de la colectividad hutu, instigó el asesinato de entre 500.000 y un millón de tutsis, el equivalente al 75% de la población de este colectivo.
Un año después del genocidio, un equipo de Clarín se desplazó a los campos de refugiados de la zona. La participación de Infografía en esta cobertura informativa se reducía a un pequeño mapa de ubicación que creció hasta convertirse en una página de la revista dominical debido principalmente al tratamiento gráfico.

Realizado en 1996 y anterior a ‘La ballena franca’ (nota del editor: Oro en los premios Malofiej), ‘El mate’, ‘Eureka’ o ‘el gráfico del pan’, el ‘Mapa de Ruanda’ fue uno de los primeros trabajos –si no el primero- donde entiendo que conseguí plasmar un estilo gráfico personal; completo y radical.

Argentina
Un año antes había aterrizado en Argentina para crear el departamento de infografía de diario Clarín, el más vendido del mundo en habla hispana. La ausencia de criterios infográficos en el periodismo argentino era absoluta y esto -en principio un serio hándicap- supuso un espacio de libertad que me permitió repensar las bases sobre las que habíamos construido la profesión en años recientes.
Como ahora, en aquella época el aspecto formal de las infografías era siempre el mismo, al margen del tema tratado. Un estilo frío, aséptico, creado con ordenador y software de vectores. Yo estaba convencido de que estábamos desperdiciando el primer nivel de lectura –la estética- de uno de los primeros niveles de lectura de un diario –la infografía-.  Dispuesto a correr riesgos cree para Clarín un completo manual de estilo que se aplicaba férreamente, mientras, simultáneamente, daba forma a un concepto que defino como ‘la estética como ética’ para las numerosas excepciones en que no se utilizaría el estilo gráfico del manual.  Este concepto –que no un estilo, si no la ausencia de él- pretendía dotar al aspecto formal de contenido, tratando cada infografía de modo específico según el tema a tratar. Bajo este criterio el equipo de Clarín realizó, con mejor o peor fortuna, cada infografía de forma singular, según hablase del chicle, Houdini, o la casa de Anna Frank.

Mirándolo con la perspectiva que nos otorga el tiempo creo que fue una evolución natural de mi modo de entender el uso de los distintos componente de la infografía (ilustración –cuando la hay-, información y diseño). Descubro trabajos anteriores a Clarín donde ya se intuía el camino que tomaría posteriormente. Un claro ejemplo es la doble página sobre los Juegos Olimpicos de Barcelona 1992. Trabajo ganador de mi primer Oro Malofiej realizado para El Periódico de Catalunya, diario en el que trabajaba antes de mudarme a Clarín.  En esta doble página la figura central y las ilustraciones que explican las practicas deportivas de los antiguos juegos olímpicos, están realizados manualmente mediante la técnica del scratchboard en un trazo y color inspirado en las imágenes de las cerámicas de la antigua Grecia. Aunque Peter Sullivan ya destacó este aspecto en su libro ‘Information Graphics in Colour’ (IFRA, 1993), no creo que fuera consciente del camino que estaba tomando.

Mientras estaba aplicando el manual de estilo y sus excepciones, ya tenía otra pregunta que me llevaría más allá: ¿podía aplicar a mis infografías un estilo propio, distintivo, radical; el mismo que utilizaba en mis  trabajos más personales, sin traicionar –incluso potenciando- el contenido informativo?  

Con un estilo gráfico influenciado por ilustradores como Henrik Drescher, el diseño que David Carson estaba aplicando a la revista Ray Gun y maravillado por la morfología recién descubierta de Anselm Kiefer, un artista que a día de hoy me sigue fascinando, el dramatismo del reportaje que debía acompañar el mapa de Ruanda me hizo pensar que era el tema idóneo para investigar en busca de respuestas.

New York
Cuenta John la vez que nos conocimos en su oficina de Nueva York. Aproveché un viaje de placer a la ciudad para descubrir la reacción que los trabajos hechos en mi primer año de Clarín producía en las principales redacciones de la gran ciudad. Fue así como conocí, entre otros, a Charles Blow, por entonces director del departamento del New York Times; a Joe Zeff, jefe de diseño en Time Magazine y a John, que entonces trabajaba en la revista Conde Nast Traveller.
Sinceramente, nunca había oído hablar de Blow ni de Zeff, era los medios para los que trabajaban lo que me interesaba. Pero conocía perfectamente el trabajo de John Grimwade y, sinceramente, tampoco conocida demasiado Conde Nast Traveller más allá de sus infografías.
Si Carson, Dresher y Kiefer eran mis referentes plásticos del momento, Grimwade, en las antípodas graficas de estos, era mi principal referente en lo que a infografía se refiere. Mi finalidad era aplicar los criterios comunicativos que, en gran medida había aprendido de observar su trabajo, a mi estética personal.

Una infografía todavía hoy relevante
Al pie del mapa de Ruanda se puede observar trazado a mano el año en que lo realicé: 1996. Veinte años después me pregunto -y le pregunto a John- a quien puede interesar. Dice que a mucha gente, para mi es más que suficiente que a el le siga pareciendo relevante.
(Nota del editor: he llamado a mi blog ‘Infografia para la gente’ con el fin de llamar la atención sobre la necesidad de agregar calidez a las infografías y, generalmente, involucrar al público)


Boceto para el estilo a emplear en el mapa de Ruanda

Además de realizar los necesarios bocetos arquitectónicos de distribución de la información, que cubren la función de planta y alzado sobre los que construir la infografía, en aquella época también realizaba bocetos para encontrar el tono gráfico apropiado. En mi cuaderno de bocetos realicé este montaje con fotocopias de dos mujeres de raza negra muy parecidas -no existía diferencia racial entre ‘tutsis’ y ‘hutus’, se trataban de dos estamentos, dentro de la etnia banyaruanda, que tras el genocidio fueron eliminados del documento nacional de identidad- cortadas y vueltas a unir con grapas -la mayoría de los innumerables asesinatos se realizaron a machetazos-. La escala geográfica –en francés: Ruanda había sido colonia belga-, en este caso, parece sugerir la dimensión del corte humano y social.

Más sobre este trabajo
'Pasado y futuro'
Malofiej 20

sábado, 15 de octubre de 2016

Infografías sobre Bob Dylan publicadas en La Vanguardia
'Palabra de Zimmerman'
Las palabras más utilizadas por Bob Dylan en sus canciones



'La gira perpetua de Bob Dylan'
Publicada con motivo de su 70 cumpleaños
Doble página, apertura de Cultura

Infografía sin maquetación del diario en pdf


Toda la discografía de Dylan hasta la publicación de 'Tempest' (2012), posteriormente ha publicado 'Shadows in the night' (2015) y 'Fallen angels' (2016)

jueves, 6 de octubre de 2016

'Un proyecto de la cabeza a los pies'
Desplegable de cuatro páginas sobre la metodología de trabajo del estudio Cases i Associats. 
Anuario del Estudio, 2001



lunes, 26 de septiembre de 2016

Máster en infografía y visualización de datos



SNDS'16
Capítulo escandinavo de la Society for News Desing
Malmö, Suecia, 14 de octubre


'Infografía y emociones'

El ser humano es emocional. ¿Podemos hacer algo que no esté cargado de emociones?
Por supuesto hay actividades donde podemos poner más emoción que en otras. El periodismo es un ejemplo de actividad 
que no solo puede, si no que debe estar cargada de emoción.
Explicamos, analizamos, contextualizamos y opinamos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor poniéndole emoción 
a nuestros textos, fotografías, ilustraciones y diseños con el fin de seducir y atrapar la atención del lector. 
Pero ¿qué ocurre con la infografía?
La ética, afortunadamente, ha ido tomando poder y la estética lo ha ido perdiendo en un debate absurdo: ética 
y estética son dos caras de la misma moneda. Lejos de ser incompatibles son complementarias.
La globalización y el pensamiento único ha llegado, también, a la infografia: todas responden al mismo patrón, en cualquier 
medio de cualquier latitud, indistintamente del tema que traten: mismos colores y diseño frío, dibujos 
esquemáticos trazados casi siempre en ordenador. 
Es un patrón que suele funcionar correctamente, pero tampoco pone énfasis en nada. No transmite ninguna emoción. 
Nos deja fríos.
De este modo estamos perdiendo el primer y más poderoso canal de comunicación: la estética que va directa al ojo 
y de el a la emoción. 
Pareciera que los infografistas quieren prescindir de la estética, como si eso diera mayor veracidad al contenido. 
Pero, en primer lugar, tal cosas es imposible, podemos minimizar su capacidad de comunicación –que es lo que 
de hecho ocurre- pero, además, no es cierto que determinadas estéticas resulten más veraces que otras.
Lo que si es cierto es que resulta más difícil encontrar la estética adecuada a cada tema que repetir siempre la misma: 
si nos equivocamos con la elección cometemos un grave error de carácter informativo. Quizá por este motivo todas 
las infografías parecen estar hechas igual: para no equivocarse.
Según un viejo dicho español ‘quien no se mueve no se equivoca’. Pero quien no se equivoca seguramente es porque está muerto.





miércoles, 7 de septiembre de 2016

Aprendo, aprendí, aprendí, aprendí, aprendí, aprendí, tú fallaste. Aprendí mucho. Aprendí algo, aprendí. ¿Y tu? Aprendí hoy, y ello me cambio el día. Aprendí una lección. Me siento mejor; verbo aprender: yo aprendo, tú aprendes, él aprende, vosotros aprendéis, nosotros aprendemos, ellos aprenden, aprendemos todos juntos y empezamos a comprendernos los unos a los otros. No me exijas nada y yo nada te exigiré. Tratemos de aprender un poco cada día, intentémoslo. Resulta difícil aprender. ¿Qué es lo que nos impide aprender? Tener un espíritu de aprendizaje, no tener miedo de emplear el tiempo en aprender. Tienes un montón de tiempo, tengo un montón de tiempo, tenemos un montón de tiempo. Si no dejamos de aprender, nada malo podrá ocurrir. Tan sólo hemos de ser receptivos, disponernos a aceptar, a ser tolerantes, a querernos sin llegar a ser auto-indulgentes, a no ser egoístas, a respetar como somos, a saber perdonarnos, a no ser demasiado exigentes ni repetirnos, a no tener miedo de quiénes somos y a creer en nosotros: así aprender resulta más sencillo. No anticipes el juicio; espera y verás. Inténtalo de nuevo, date una oportunidad así como das a los demás una o infinita oportunidades. Cada día es una nueva ocasión para intentarlo, mañana también, toda una vida de oportunidades encadenadas. No hay razón para que te entregues a la desesperanza, ni tampoco para quejarte, o forzar la situación, o ansiar algo, o exprimir a los otros o a ti mismo. Los demás no te juzgan, ni siquiera saben que estas ahí. Nadie está en tu contra, no te preocupes, no eres tan irresistible. Además ¿quienes son ellos para juzgarte? No saben demasiado, van a aprender quién eres y así es como empezarán a comprenderte. Comprender es perdonar -sin más problemas- pero la verdad es que tienes que aprender y comprender, y eso es realmente difícil: algo misterioso, complicado, una tarea ardua, algo extraño. Aprender es difícil, pero recompensa. Inténtalo otra vez, empieza de nuevo mañana, llora si tienes que hacerlo. Aprender a aprender. ¿Te gusta aprender? ¿Eres bueno aprendiendo? ¿Llegas a algún sitio? Aprende por el mero hecho de aprender, de ser mañoso y capaz de hacerlo con facilidad. ¿Tienes facilidad para aprender cómo descubrir, cómo revelar, cómo volver algo del revés y después volver a ponerlo en su sitio? Deconstruir y reconstruir, darle sentido a lo improbable, aprender a preguntar, a cuestionarlo todo por el gusto de conocer su interior, por el mero gusto de descubrir sin después contar a nadie que has progresado, poco a poco, paso a paso, desde un supuesto al siguiente, juntando las piezas del puzzle. Así es como aprendes sin la ayuda de los otros, no para jactarse de ello ni para poner en evidencia. Aprender es tu secreto, es todo lo que tienes, la única cosa que puedes decir que te pertenece, que nadie puede arrebatarte. Recuerda que la ignorancia no es una excusa. Aprende o atente a las consecuencias.

Louise Bourgeois 
Texto escrito en los años sesenta y publicado por primera vez en 1996 

martes, 6 de septiembre de 2016


Pasado y futuro
John Grimwade
Malofiej 20

Visión interior. El jurado de Malofiej de 1995, del que fui presidente, otorgó una medalla de oro a la infografía de la 
ballena franca. Sobresalía claramente entre los cientos de gráficos desplegados en las enormes mesas. En nuestro grupo de debate, todos los miembros del jurado coincidimos de inmediato, por lo que resultó ser la decisión más sencilla del año. En la prehistoria de la infografía (antes de 1986), época que recuerdo perfectamente, el material gráfico se realizaba con lápices y se pintaba con pinceles. Tenía irregularidades e imperfecciones, pero también tenía vida. Esa riqueza se había perdido en su mayor parte en los primeros años de los ordenadores y el software. Sin embargo un frío lunes en Pamplona, volví a sentir esa calidez familiar. El gráfico de la ballena conectaba con el pasado y mostraba el camino hacia el futuro.

Arte. Durante ese primer periodo infográfico en Clarín, Jaime visito mi despacho en un viaje a Nueva York, y trajo consigo otro de los gráficos en los que usaba ese enfoque manual. Se trataba de un mapa de Ruanda, hecho de yeso, en un marco de madera, con una incrustación pintada en una cáscara de huevo. Era un gráfico delicado y dimensional, sofisticado y hermoso. Me recordó el trabajo del artista Joseph Cornell, que creaba mundos mágicos dentro de cajas. Era más que una infografíaa; era también arte.

Clarín. La ballena fue el comienzo de una mini revolución. Al usar una combinación de ilustración a mano, materiales reales, fotografía y PhotoShop, Jaime y su equipo de Clarín, se liberaron de las ataduras de usar programas basados en vectores. Por ejemplo, nos llevaron de imperfectas representaciones de vectores de animales a hermosos animales dibujados a mano; de fondos graduados mecánicamente a fondos reales, con textura. Sus trazos transmitían seguridad y control y comenzaron a recibir un sinfín de premios. Quizás buena parte de lo que hizo Jaime fue transportarnos a un tiempo pasado, a una época en la que la ilustración de calidad era fundamental en las infografías. Que ahora, junto con técnicas y diseño moderno, cobran una fuerza impresionante.

Fuera de Clarín. En los años siguientes pude observar numerosos intentos por parte de diversos departamentos infográficos de copiar el estilo Clarín. Y eran, con frecuencia, espantosos. Se pretendía crear gráficos dimensionales y hechos a mano, pero sin la habilidad ni la sensibilidad, o puede que sin los recursos, para llegar a ese nivel. Estos imitadores de Clarín nos sumergían en muchas ocasiones en un caos de ilustraciones, dimensiones y sombras de mala calidad. Naturalmente, igual que todos los excelentes estilos infográficos, sólo funciona cuando se lleva a cabo cumpliendo los más altos estándares. El equipo de Clarín usaba los principios básicos de orden y jerarquía, junto con un excelente diseño en sus infografías. Su trabajo no era simplemente una excelente representación, si no que se trataba de narrar una historia de forma clara y concisa.

Por qué sigo amándolo. El gráfico de la ballena sigue pareciendo muy relevante en la actualidad. ¿Cuál es el motivo? Después de ver diez millones de visualizaciones de datos, con frecuencia frías, estériles e infinitamente intercambiables, considero que las personas pueden necesitar algo de calidez en la infografía. Y tomando prestado el excelente título del libro de Alberto Cairo, están buscando algo de ‘arte funcional’, donde la belleza y la información trabajan juntas para involucrarnos e informarnos. En nuestro ámbito no se puede pedir más.

Mapa del genocidio de Ruanda. Revista Viva, Clarín, Argentina 1996

Acrílico, óleo, técnica mixta, collage, bordado, ordenador... Estos trabajos de los alumnos de mi curso 'Infografía creativa: entre ...